El cuaderno de Horacio Kustos

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#70
(—Con la lente izquierda se ve el mundo espiritual —había dicho la muchacha, quien en verdad tenía un aplomo sorprendente—. Con la derecha, el mundo de las ideas. Piénselo. ¿De verdad será caro el precio que le di si puede hacer todo eso?
Y yo me había una lente sobre un ojo, y luego la otra, y había visto.
[No voy a decir a quiénes vi ni qué me dieron a entender.]
Después, agitado como por un vértigo [no sé dónde leí esta frase], sentí vergüenza y para no mostrarla le pregunté:
—¿Y si uno se pone los dos lentes?
—Se ve un tercer reino, que es el de los espíritus ideales, o bien el de las ideas espirituales. No está claro. Eso sí, es muy adictivo y agita el corazón como dos vértigos —remató ella, y miró por los dos lentes a la vez, y por largo rato no contestó a nada de lo que le dije.)

#70
(—Con la lente izquierda se ve el mundo espiritual —había dicho la muchacha, quien en verdad tenía un aplomo sorprendente—. Con la derecha, el mundo de las ideas. Piénselo. ¿De verdad será caro el precio que le di si puede hacer todo eso?
Y yo me había una lente sobre un ojo, y luego la otra, y había visto.
[No voy a decir a quiénes vi ni qué me dieron a entender.]
Después, agitado como por un vértigo [no sé dónde leí esta frase], sentí vergüenza y para no mostrarla le pregunté:
—¿Y si uno se pone los dos lentes?
—Se ve un tercer reino, que es el de los espíritus ideales, o bien el de las ideas espirituales. No está claro. Eso sí, es muy adictivo y agita el corazón como dos vértigos —remató ella, y miró por los dos lentes a la vez, y por largo rato no contestó a nada de lo que le dije.)